domingo, 18 de abril de 2010

LAS 7 ETAPAS DEL DUELO



En su libro "En la muerte estoy mueriendo", la doctora Elisabeth Kübler-Ross describió las llamadas "5 etapas del duelo".

"Las etapas del duelo" es el término por el que miles de científicos, psicólogos, litaeratos y dolientes reconocen el proceso de una persona en los momentos de pérdida, tragedia y aflicción.

El tiempo de cada una de esas fases es impredecible. No hay reglas, sólo fases. Más tarde se descubriría que en el camino para aceptar la pérdida hay 7 fases mejor definidas que sus predecesoras 5 etapas de caracter más generalista.

1. Negación.

2. Desorganización.

3. Enojo.

4. Culpa.

5. Soledad.

6. Alivio.

7. Restablecimiento.

Son las 7 etapas para aceptar una pérdida sin vuelta atrás. Puedes quedarte en la primera, puedes perderte en la que quieras, pero si quieres vivir en la vida en vez de perderte en la pérdida mira de cerca el proceso, acepta el dolor de cada una de ellas y recuerda que si te mientes a ti mismo en una de ellas... la pérdida simpre seguirá en vida.

viernes, 16 de abril de 2010

DEL AMOR A LA MUERTE


El mayor miedo de todo el mundo es la muerte. El mayor objetivo de la humanidad... la felicidad.

El miedo siempre nos alcanza dándonos una vida de ventaja, una vida que algunos consagran a llegar a su máximo objetivo.

El ejemplo por autonomasia de la tragedia romántica fue escrita en 1597 por Shakespeare, a la cual tituló Romeo y Julieta.

Era la historia de un hombre que encontró la felicidad en el amor, y al reinado del eros lo derrocó el tánatos; por que cuando la persona que amaba se regaló su último latido el amor le llevó a la muerte. Y así, por primera vez, ambos mundos coincidieron, amor y muerte.

Han pasado 413 años desde entonces y el amor y la muerte no han dejado de unirse.

Hay un momento. En el segundo en que el que te dicen que alguien muy importante de tu vida ha muerto todo para, el mundo se queda quedo, quieto e inmóvil. En ese instante las palabras llegan al cerebro, del cerebro a la mente y de la mente al recuerdo. Saber que no volverás a oir su risa, a disfrutar de su compañía, de vuestras costumbres, sólo vuestras, saber que pierdes uno de los mayores afectos que dan sentido a tu vida... todo el futuro se nubla en ese instante, como el presente lo hace por las lágrimas que con suerte asomarán el reflejo del dolor que siente el alma. Te quedan millones de recuerdos... y una vida que estará enlazada por siempre a una cotidianidad que te devolverá a él, una y otra vez. Sintiendo lo que amaste y se fue.

Para ese instante en que el amor se eclipsa con la muerte el cuerpo nunca está preparado. Puedes derramar un mar de lágrimas, puedes congelarte y no sentir nada hasta que la vida te diga que aquello es real. Por que la negación es el primer paso, la reacción innata, la omisión de la realidad a pro de perdurar unos segundos más en un pasado.

Es como romper con alguien a quien amas y no volverlo a ver. Yo viví la muerte y viví una ruptura. De ambas fui consciente en un momento, en un segundo, en una milésima, en un instante, en una exhalación. En ambas el amor que sientes no desaparece, perdura en el recuerdo, en el presente y en el futuro; congelado por que al no haber continuidad no hay paso al odio, sólo al sufrimiento.

Te queda un sólo camino. La aceptación y el dolor. ¿Cómo aceptarlo? ¿Cómo vivir con el dolor? Hay quien habla de sostener los buenos recuerdos en la memoria y sonreir.

domingo, 4 de abril de 2010

ESPERA, PARA O SIGUE.



Y volvemos a no estar.

Desenredamos nuestros dedos, rompemos el abrazo, te beso temiendo que sea el último, te miro, te sonrío y recojo mi maleta, una vez más... Y tu te quedas... y yo regreso a mi lugar.

Pero... ¿Se puede encontrar a nuestra edad? ¿Y si tú eras para mí un yo para ti por la eternidad?

Pienso en que va hacer dos años que cruzamos nuestros pasos... y aún separados mi corazón sigue encendiéndose sólo cuando tú estás. ¿Y si nunca se apaga? ¿Y si no lo logra encender nadie más?

A veces la lógica resolutiva me dice que el amor es la respuesta a una necesidad universal emocional pero... ¿Cuántas parejas ven en quien tienen al lado a la persona con la que deben estar? ¿Todos ven a un marido, a una casa, a un coche, a hijos, a un trabajo y a una vida por estrenar?

Nos atrapan los años. Tus 20. Mis 23. Los estudios. Los trabajos. La distancia. Y entre tantos escombros me cuesta avanzar por que ya ni encuentro los días para conseguir una oportunidad. Y en medio de nuestro mundo en ruinas a mi se me antoja seguir caminando, seguir volviendo a ti y a no dejarte marchar. ¿Y es juesto para ti? ¿ Y es justo para mí?

Entonces me pregunto si quiero ser el hombre que dejó escapar el amor persiguiendo un sueño. Y la pregunta es grande. Tan grande que su sombra me hace oscuridad.

Le pido a un joven desconocido que me ahogue en su cuerpo y que no me bese de verdad, deseo que diga tan rápido su nombre que a su término no lo haya ni escuchado. Su cercanía y su calidez me escuecen: no quiero besos el cuello, quiero ni caricias en la espalda, quero fuerza, tensión y violencia entre dos cuerpos. Por que del amor al sexo mantengo siempre una gran distancia. Una distancia justo de 600 km, justo la que nos separa.

Y yo sigo mi vida a la par que la tuya, ambas en un perfecto paralelo. Como si el sól amase a la luna y sólo ansiase poderse eclipsar. No tengo respuestas a tantas preguntas y no sé si algún día la vida me las podrá contestar.

Pero yo te quiero, y en mi pecho llevo un anillo de plata del que no me quiero separar.

viernes, 26 de marzo de 2010

AVE PHOENIX


Eligió un canción dulce, de latido suave, una canción de intenciones. Una vez hecho se tumbó en la cama y se ofreció sin resistencia a que el sueño le alcanzase. Relajó sus párpados hasta que fueron ganando peso y dejó sus pensamientos a la deriva. La noche le atrapó y le llevó de la mano por lugares que nunca podría recordar.

A las 7.15 la noche se extinguía icinerándose por el horizonte. De su oscuridad emergían cándidos colores soláceos, dibujando un aura amarillenta, anaranjada y violácea que se dejaba ver entre los edificios de la ciudad. La canción sonó a la hora elegida; eztinguiéndose también así el sueño, devolviendo al joven a la vida, introduciendo sus notas en su mente, durmiendo el inconsciente.

Abrió los ojos lentamente y vio su habitación bañada de esos colores dorados de la mañana. Apagó el despertador del móvil llevándose la melodía en los labios al baño. Abrió el grifo de agua caliente y dejó que la sensación del tacto y el contraste de temperaturas le fueran despertando. Él tarareaba la canción mientras cerraba los ojos y se dejaba envolver por telas de agua tibia. Limpio, fresco, dejando el olor a gel y a champú en su piel y en su pelo salió del baño.

Tres naranjas exprimidas, un par de galletas y un café humeante eran deliciosa promesa para afrontar la mañana. El zumo corrió fresco, azucarado y con posos agrios despertando el cuerpo. Llevó el resto a la habitación para seguir envuelto en la luz dorada que entregaba el amanecer y observaba su proceso a sorbos, detrás de la ventana, maravillado por el mundo que nacía fuera.

Un nuevo día es una nueva oportunidad de poder reír y alejar los malos recuerdos. De disfrutar llevando tus ojos y tus pasos donde estos se emocionan. Con esa convicción en la mente Marcos abrió la ventana, dejó que el aire fresco entrase dentro, y así, disfrutó de la adrenalina:

Calzoncillos, vaqueros, camiseta, calcetines, zapatillas, desodorante, pasta de dientes, colonia, gomina, sonrisa en el espejo, último trago de cafeína, bandolera, cazadora y mp3. Puerta, escaleras, puerta y calle: arbustos verdes, olor a rocío, escarcha en los coches, niños con mochilas, plantas con capullos, árboles con brotes verdes.

La primavera empieza.

Y nueva canción en el mp3, ascensor, ticket de metro, gente, periódicos, entrada en el bagón, el placer de encontrar un sitio vacío. Las paradas contadas, el tiempo estimado. Sacar el marcador del libro cuya historia te mantiene en vilo. Avanzar un poco más entre sus páginas. Transbordo, escaleras mecánicas, escaleras estáticas, arriba, abajo, pasillos, puentes y pasadizos de bajo techo. 5 minutos de espera: quizá llegue tarde, pero más tiempo con mi libro, no muere nadie por llegar dos minutos tarde al trabajo, la gente se cabré, pero en verdad... ¿No son una bendición?

De nuevo en medio de una calle, del centro de la ciudad de la capital. La vida pisa fuerte con tanta gente. 15 minutos andando, se lía un cigarrillo, ve a la repostera acomodar los dulces en el escaparate y se promete que un día, cuando cobre, comprará pasteles. Luego pasa frente al piso de amigo que volverá en unos meses, y como olor que se pega, se enzarza con recuerdos cada vez que pasa y ansía que llegue el día que su amigo vuelva para comer con él y llevarle las pastas que esa repostera coloca todos los días delante de él. El puesto de la fruta también atrae su atención: fresas de oferta y "mandarinas muy ricas". Por las mañanas se lo comería todo.

Por fin la calle donde trabaja desde hace una semana, donde pasa 10 horas diarias en prácticas sin remunerar y observando atento sin tocar. Pero está donde quiere, frente al logo de un gran estudio, en la sección que pidió. Son unos meses, enlazar 3 trabajas a veces no resulta fácil pero al término del día... ves cuan lejos te han llevado tus pasos, que tienes un piso precioso, que los mensajes de tus amigos se amontonan, que no te falta dinero, que has aprendido algo nuevo y que hoy vales más que ayer y menos que mañana.

Cuando sale por las puertas del estudio hacia su casa se ve en los reflejos más alto, más elegante, más como su padre pero en una versión atractiva y joven. Respira seguro y satisfecho. Tiene fe en el futuro por que cree que la suerte se busca y se ve en el camino correcto. No necesita música en el mp3, ya la lleva dentro. En el metro el libro vuelve a abrirse, sus páginas se leen más lentas, el metro va más vacío y su traqueteo parece acunarle durante los 40 minutos de viaje. La vuelta a casa es más lenta, reposada, como una infusión después de la comida de un domingo.

Al llegar a casa y dejar su bandolera sobre la cama se tiende sobre la cama y sonríe misteriosamente satisfecho. Verá una peli sabiamente elegida y escribirá sobre ella y sobre sí mismo. Por que escribir le relaja, le motiva, le hace sudar lágrimas y le da respuestas.

Nadie sabe que ayer lloraba por amar después de amar. Sólo él sabía cuan amargos días había pasado abrazado con fuerza al desamor. Sin embargo había renunciado a los recuerdos, al pasado, al chocolate y al helado autocompadecientes. Guardó el fracaso sentimental en una caja aceptando la derrota y la posó en la estantería dejando reposar su historia sin prisas; hasta que un día cambiase de color y el dolor se esfumase quedando sólo el buen aroma a rosas de los buenos momentos, de las sonrisas y los besos.

Había decidido ser un ave fénix. Nacer con el amanecer de cada nuevo día. Elegir la hora del amanecer para despertarse, una canción que le recordase lo que le gusta de esta vida, un libro de esperanza, un trabajo que le llene y una vida ocupada a merced de cada día tener las alas más grandes y las llamas más fuertes para poder hacer siempre frente a cualquier batalla.


"No llores por que terminó
sonríe por que sucedió"
- Gabriel García Marquez -

martes, 23 de marzo de 2010

La vida me enseñó lo que es amar después de amar





Es mirar el humo de este cigarrillo
Es despertarte en mitad de la noche
Es besar otros labios sin sentir
Es una adicción emocional
Es la pérdida de fe
Es un vacío en el corazón
Es un nudo en el estómago
Es una depresión mental
Es sentarse en un banco y mirar el mundo como si no pertenecieses a él
Es ver cómo la vida pierde color, olor, tacto y ambición
Es recordar en blanco y negro
Es sentir más de lo que puedes soportar
Es necesitar escribir
Es llorar por dentro mientras sonríes
Es una lucha contigo mismo
Es la ruptura de promesas
Es beber alcohol cerrando los ojos
Es la pérdida de esperanza, de fe; en uno mismo, en los demás, en lo importante
Es practicar el sexo y sentirte sucio en la ducha
Es vivir sólo en una gran ciudad
Es extrañar
Es tener que decir adiós
Es dolor
Es amor

viernes, 26 de febrero de 2010

GRANDES PERSONAS


Ahora son las 7.59 am de un 26 de Febrero.

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Mi mejor amiga acaba de licenciarse en Holanda. Antes de ver su rostro en una orla o brindar copas por el final de su etapa tuvo que comprarse un billete para asistir al funeral de un familiar. No llegó a ponerse el vestido de graduación y la vida ya le había disparado su primera bala.
Y aunque de pequeños nos acompañaban al médico o nos ocultaban las verdades oscuras de la vida... ahora asumimos que ya no estamos tan protegidos.
Yo no pude pararle la bala.
Nadie pudo.

Las lágrimas son el reflejo más sincero del dolor.
Hay personas que sólo saben llorar lo que sienten dentro de sí mismos.
Su llanto es más profundo cuando su corazón siente lo que sienten los demás.

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Mi exnovio sigue en la universidad. A los 12 años sostenía a su hermano pequeño en brazos haciéndole reir mientras a su alrededor toda la seguridad que necesitamos en la infancia se iba fragmentando. Nunca sabré cuanto sufrió, pero estoy seguro de que sus brazos sostenían firmes a su hermano.

Ahora si quieres preguntarle lo que siente tienes que mirarle a sus ojos verdes.
Hay corazones que laten en palabras.
El suyo late en sus manos.


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A principios de este verano una bala se encañonó en mi cabeza. Hizo algo difícil de explicar, como cuando un bebé llora y no sabe decirte qué le pasa. Los verdaderos padres se quedan junto a ellos, esperando a que se calmen, a que todo vuelva a ser normal.

Fue mi exnovio quien me llevó al hospital.
Durante las peores horas de mi vida tuve su abrazo.
Sus manos me apretaban con fuerza.
No me dejaron caer.

Fue mi mejor amiga quien me medicó mejor que nadie.
Al estrecharme en su pecho sentí sus lágrimas.
El agua salada cura miles de males.
Sus lágrimas fueron las más saladas.
Y ella me dió sal hasta sanar.


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Hay personas que cuando las balas se disparan se ponen delante y no te dejan caer.
Hay personas que nacieron para ser grandes personas, grandes amigos, grandes novios
y grandes padres

jueves, 18 de febrero de 2010

El suelo que hoy piso


Todos hemos recorrido un gran camino.

Si vuelves la vista atrás, cierras los ojos y dejas que el viento acaricie tu cara puedes sonreir: porque ni siquiera la mente pudo retener todos tus recuerdos. Tantas risas que has exhalado de felicidad que componen la mejor canción de tu vida, tantas lágrimas derramadas como la lluvia de tus propios sentimientos, o todos los besos que recibiste desde que naciste.

Hemos ganado. Hemos perdido. Pero no importa todo lo malo que hemos pasado cuando sobre el suelo que ahora pisas... te sientes feliz.


Todos tenemos un album de fotos. Todos tenemos un pasado.

No olvides imprimir las fotografías de todo aquello que te hace sentir bien, que significa algo importante para ti. Por que esas fotos, ese pasado; es lo único que necesitas para sentirte cerca de ti. No importa todo lo que hayas cambiado, lo distante que quede ese mundo, por que fueron tus pasos los que te llevaron al lugar desde donde miras la vida hoy.


Todos tenemos miedo. Miedo al miedo, miedo a ser felices, miedo a sufrir.

Yo hoy firmo mi voto por cerrar los ojos y simplemente acercarte a todo aquello que te hace feliz. Nunca desagas el lazo que te une a tus sueños, nunca bases una decisión en cómo se resolvieron las cosas. Nunca pierdas la esperanza ni la fe. No dejes que la sombra se pose sobre ti, a veces todo es tan fácil como dar dos pasos y encontrar el lugar desde donde ver la vida de un modo mejor.


Todos tenemos corazón.

Déjalo latir libremente mientras te esté dando vida.